SEVILLA

He vuelto del sur con el espirítu renovado. Se me ha pegado, casi sin querer, esa cadencia tranquila, la calma de una ciudad mediana perfecta para tapear y perderse en el encanto de sus calles. A ratos, es verdad, es fácil despistarse a la vista de Zaras, Burguers y Cortes Ingleses, y confudir una ciudad con otra, que si Madrid, que si Valencia, que si Barcelona, hasta que un recodo imprevisto, al volver una esquina, salta de nuevo la magia, el blanco y amarillo de una fachada, la exuberancia de las flores, el acento, el aroma a pescaíto frito, y regresa Sevilla. Sevilla es muy Sevilla entre las callejas de su incomparable caso histórico, y es menos Sevilla, y más cualquier ciudad, en el cutrerío de sus mercadillos de extraradio. Mezcla explosiva de traidición y progreso. Por un lado, la inesperada procesión de la Virgen del Alfaro que destrozó nuestra siesta dominguera; por el otro, el esfuerzo por la visibilidad lésbica en una sociedad ancestralmente machista. Y al final, supongo, empate. He vuelto del sur con un premio de poesía acuestas, con las sonrisas de sus mujeres clavadas en las retina, y sobre todo, cargada de luz y color.

PD: Gracias y besos a Defrente, a Valle, a Lola, a Araceli, a Virtudes, a Amaya, a las dos Bárbaras, a Imma, a Charo, a Carmen y a todas las demás.

2 comentarios

  1. Felicidades por tu premio. Eres una artista.

    Gente como tú merece ganar y triunfar y ser feliz.

    Un saludo.

    • Hola, muchas gracias por tus palabras. No sé si nos conocemos (si es que sí dame una pista). Ojalá que tú también consigas ser feliz y cumplir tus sueños.

      Un saludo.


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