LAS TETAS Y EL PARAÍSO

Con el llamativo título de “Sin tetas no hay paraíso”, Telecinco estrenó hace un par de semanas la versión española de una serie de éxito colombiana. Pensaron que si les funcionó con “Yo soy Bea”, por qué no repetir la jugada. Y acertaron. Lo curioso de la historia, dejando de lado las virtudes o defectos de la serie, es la reacción del ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Ni cortos ni perezosos, todos los partidos políticos que forman parte del consistorio canario firmaron un escrito que remitieron a Telecinco, pidiendo la retirada de la serie aduciendo que promueve “estereotipos denigrantes para la mujer” que “suponen un retroceso en los avances sociales “. Ahora va a resultar que los culebrones latinoamericanos que programa tan habitualmente Antena 3  (como hizo en su momento TVE) son un paradigma de igualdad de derechos de las mujeres. Historias de cenicientas que se convierten en princesas, de rancheros que tienen hijos ilegítimos con las nativas a su servicio, de hombretones infieles y déspotas y de mujeres que utilizan sus encantos para medrar socialmente y que se someten a cambio de un collar de perlas. La televisión está plagada de estereotipos que denigran a la mujer, empezando por los programas del corazón. ¿Cuántas de las seudofamosas que acuden a llenarse los bolsillos encajan con las protagonistas de “Sin tetas no hay paraíso”? Muchas, por desgracia. Chicas de barrio con más ambición que escrúpulos, deseosas de alcanzar cierta notoriedad a costa de pasar por la cama de un famoso, o de unos cuantos famosos. Aspirantes a modelo que acaban siendo prostitutas de lujo. Ex concursantes de Gran Hermano que se operan y se reoperan para ganar unos euros con montajes publicitarios. ¿No denigra todo eso a la mujer? ¿No representa un retroceso en los avances sociales? En una encuesta reciente preguntaban a niños en edad escolar qué querían ser de mayores. La respuesta más común era: Quiero ser famoso/a. Es evidente que el problema de fondo es mucho más grave que la conveniencia o no de emitir una serie, y nos atañe a todos. La cuestión es si estamos dispuestos a hacer algo para evitar que los niños crezcan con la idea de que ser famoso es una profesión, un status deseable. Se está extendiendo la creencia de que para alcanzar notoriedad social no es necesario contar con ningún mérito, que es más rentable tener unos buenos pechos o unos buenos bíceps que una cabeza bien amueblada, que no importan la formación ni el esfuerzo, que cualquiera puede ser cantante o modelo con sólo presentarse a un casting. Ése es el peligro, generalizar la cultura del todo vale. Dejar en manos de la televisión la labor educativa es un disparate. Tal vez los programas culturales (que brillan por su ausencia, por cierto) deban tener un valor pedagógico, pero no una serie de ficción que no tiene por qué ofrecer más que puro y simple entretenimiento. Sin embargo, sí que a los políticos les toca su parte en el asunto, una parte importante. No estaría nada mal que, en vez de perder el tiempo criticando series televisivas, se aplicasen a diseñar mejores modelos educativos y políticas de igualdad realmente eficaces    

2 comentarios

  1. Comentario por Montse on Enero 23, 2008 11:50 am

    Absolutamente de acuerdo, no puedo añadir nada más a lo que has dicho… me sumo a esta reflexión y crítica como siempre brillante.

  2. Comentario por BEL on Enero 23, 2008 2:00 pm

    Estoy totalmente de acuerdo, si los políticos tuvieran una cuarta parte de la mentalidad y valores que trasmites seguro que no serían necesarias estas críticas constructivas. Como bien dices “todo vale”, no hace falta ir muy lejos para ver como el poderosose se come al débil. Un ejemplo muy reciente es el programa de Jesús Vázquez “Allá tú”, personalmente me parece un programa simple tanto para llenar hueco en la tele como en la mente de quién lo ve. Pero ese no es el tema. Otro presentador Jorge Javier Vázquez de “Aquí hay tomate”, ha hecho que le quiten el programa a Jesús Vázquez, por el mero hecho de contestarle a unos comentarios. En los que decía, que la gente le insultaba por ser homosexual, y Jesús lo criticó diciendo que a lo mejor no era ese el tema si no su forma de ser y por lo que se le conocía. Es denigrante que haya personas que puedan critar por criticar, faltar el respeto, incluso tapar la realidad de nuestra sociedad cebándose con famososo o artistas de verdad. Y lo peor de todo es la impotencia de ver que nadie hace nada, como bien dices Susana “Todo vale”, porque sino ¿Por qué nadie hace nada? o ¿Que intereses temen algunos/as perder?.

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